¿Guerra de divisas? (y II)

 

Mientras gobernasen los peores, nunca seremos,
ni con monarquía ni con república, una nación libre,
digna de llamarse europea.
Joaquín Costa

 

Los bancos centrales están también re- basados en sus posibilidades para hacer frente al gigantesco problema de la deuda, pues sus posibilidades han sido totalmente desbordadas y se ven incapaces de hacerle frente. Ya ni todos juntos saben qué más «medidas» tomar. Imprimir papel y más papel para tirarlo después a través de la gobernanza y de los sistemas finan- cieros a la basura sigue generando un espectacular IPC en versión pérdida de poder adquisitivo que, como una plaga de langosta, está cayendo sobre los pueblos distribuyéndoles, generosamente, la ruina. Ni el IPC saben ni pueden contener, pues la deuda que genera la gobernanza y el sistema financiero intentan paliarlo imprimiendo papel, sistema infalible para ir aumentando, sistemáticamente, la deuda y el valor añadido horroroso de los intereses. Los bancos centrales están haciendo lo que nunca jamás habían pensando hacer, pues están llenos de basura y no tienen un estercolero ni una incineradora, al menos por el momento.

El ruido a nivel mundial puede estar a punto de producir un cataclismo. Es de los momentos cruciales en los que un número importante de países, que a su vez dominan el mundo, están viviendo una situación convulsa, fruto de la historia pasada en la que han ido acumulando los problemas y cada vez se han ido agrandando y nunca han sabido qué hacer con ellos.

La gravedad y duración de esta depresión profunda está llevando a la angustia y desesperación a muchos millones de ciudadanos, los cuales son cada vez más conscientes de que la gobernanza no sabe dónde está ni sabe qué hacer para buscar soluciones a tantos y tantos males profundos que han venido generando otros anteriores y que pensaron que los

Antes el precio del dinero era parte de la política que solucionaba, aunque fuera con carácter transitorio, el control del IPC y ponía en marcha el crédito barato o, por el contrario, lo encarecía.

La política del dinero servía para regular, pero ya no sirve para nada, eso se acabó. El que los bancos centrales sean los protagonistas es un reflejo de que el sistema no funciona, pues si ellos actúan el mal se agranda y, si no lo hacen, entonces peor. Los bancos centrales están gestionando el tipo de cambio y dando liquidez extrema al sistema, pero no es el procedimiento más avanzado y está lejos de la solución. El Banco de Japón pone otro billón en marcha y es suma sobre todo lo que viene metiendo de liquidez, pero a esto ya le irá sumando lo que quiera corresponder en el próximo futuro. 23 años lleva Japón en depresión y su deuda llegará, si no ha llegado ya, o la rebasará al 250% del PIB. Estados Unidos va por el mismo camino y también el Reino Unido. Europa se está conteniendo, pero terminará por sumarse al circo de los enanos que siguen gobernando, cuando realmente tendrían que estar en un campo de concentración. 

El comercio es trasiego y la divisa es la razón y ser que, como el precio del dinero, el déficit-deuda y la no generación de riqueza real, lleva a que la divisa sea que el Yen es bajista cuando es una gota de agua en el océano alcista que lleva desde el nivel 350? El Dólar también es bajista espectacularmente con respecto al Euro, pues de 0,40 a 1,60 también es una depreciación espectacular y también el Dólar es espectacularmente bajista con respecto al Franco suizo desde 4,30 hasta los entornos del 1 actualmente.

Si tienen duda, una solución a su in- competencia puede ser anclar las divisas y aquí se muestra un ejemplo correspondiente al Dólar/Dólar de Hong Kong, anclando se quitan los problemas, pero habrá que vivir otro gran problema, el ponerle dogal al comercio internacional con el gobierno único y divisa única, dentro del nuevo orden mundial.

1208-agif1208-bgif1208-cgif1208-dgif1208-egif1208-fgif1208-ggif


Antonio Sáez del Castillo

21 de Febrero del 2013

Volver a los artículos